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¿Están los coches de gasolina al nivel de los diésel en cuanto a consumo?

¿gasta mucho más un coche deportivo de alta potencia que uno de su misma gama pero con la mitad de caballos? Hoy vamos a contestar a estas dos preguntas comparando el consumo real entre un Volkswagen Golf 1.0 TSI de 115 CV y un Golf GTI de 230 CV. Para ello realizamos por autovía el trayecto entre Barcelona y Lleida primero, para luego llevar a cabo 40 kilómetros adicionales de secundaria.

¿Cuál es el consumo real de un motor gasolina de última generación?
Ambos coches los hemos probado sobradamente en anteriores artículos. El motivo del test es ver si realmente hay tanta diferencia entre dos coches prácticamente idénticos pero con motores diametralmente opuestos. Por un lado, un tres cilindros de bajo consumo frente a un 4 cilindros de altas prestaciones.

El Golf 1.0 TSi se probó en una prueba convencional y luego se incluyó en un trabajo en que, representando a los coches de gasolina, lo comparan con un diésel, un híbrido, un GNC y un GLP. Por lo que respecta al GTIen este enlace encontraréis una comparativa con otros tres coches de similares características.

La tendencia actual del mercado tiende a dejar a un lado los motores diésel. Esto hace que poco a poco los de gasolina recuperan terreno. Aplicando una conducción eficiente las mecánicas turbo de gasolina de última generación ofrecen un alto nivel de eficiencia. 

Ambos Golf eran de color blanco y con carrocería de 5 puertas. El 1.0 TSI de 115 CV contaba con cambio manual de 6 relaciones, mientras que el GTI de 230 CV estaba equipado con la caja automática DSG de 7 relaciones.

La diferencia de peso entre ambos modelos es de 170 kilos, siendo evidentemente el 1.0 TSI más ligero. La suspensión deportiva del GTI hace que la carrocería esté más cerca del suelo y por ende la aerodinámica del conjunto sea mejor.

El 1.0 TSI calzaba neumáticos de baja resistencia a la rodadura Michelin Energy Saver con medidas 205/55 R16 en sus llantas de aleación de 16”. Por el contrario, el GTI contaba con unas gomas mucho más enfocadas a las altas prestaciones, unos Bridgestone Potenza S001 con medidas 225/40 R18 en sus llantas de 18”.

En los dos largos recorridos por autovía condujimos los dos coches a 120 km/h de forma sostenida. Tras esta parte realizamos un recorrido en carretera de montaña aplicando una conducción deportiva.

En el modo Eco el GTI desconecta la transmisión al levantar el pie del acelerador, el conocido como modo vela o inercia. Hay ocasiones que es más eficiente mantener una punta de gas dado que el modo inercia en este coche a no ser que sea en una bajada muy fuerte termina por bajar demasiado el ritmo.

La séptima marcha de este DSG permite rodar al mismo ritmo con un apenas acariciar el acelerador. Eso sí, con el GTI tienes que ser muy cuidadoso a la hora de tocar el pedal derecho. Si lo dejas apoyado el consumo se dispara de forma innecesaria cuando lo único que quieres es mantener una velocidad constante. 


El tacto del pedal del acelerador del GTI es demasiado directo, toca levantar constantemente el pie derecho para mantener un consumo bajo.

El pedal del GTI es muy reactivo, algo ideal a la hora de aplicar una conducción deportiva pero que hace que tengas que jugar de forma precisa con el tobillo a la hora de buscar el mínimo consumo.

Con el 1.0 TSI es todo lo contrario. Tiene un rodar increíble. Con una punta de gas el coche sostiene una velocidad constante a la vez que ofrece un consumo instantáneo ridículo. Si además te aplicas a la hora de controlar el pie derecho todavía puedes apurar más.

Los neumáticos de baja resistencia a la rodadura juegan un papel importante a la hora de rebajar el consumo. Ahora bien, este coche ofrece un tacto, un rodar que hace que sea muy fácil gastar poquísimo. 

De todos los coches que he probado desde que me dedico a este trabajo, que son más de 1.200, sólo una vez había visto algo parecido al caso de este Golf 1.0 TSI. También era un Volkswagen, un Passat 1.6 TDI Bluemotion en 2013. 

Tanto en aquel Passat Bluemotion como en el actual Golf 1.0 TSI apenas hace falta tocar el acelerador para mantener la velocidad de crucero reglamentaria. Necesitan muy poca fuerza del motor para seguir avanzando.

Esto último hace que al volante del Golf 1.0 TSI cualquier tipo de conductor, en uso cuotidiano pueda lograr medias de consumo ridículas, hasta ahora sólo al alcance de motores diésel.

Tras la autovía realizamos un tramo de carretera de montaña de algo más de 40 kilómetros. Si bien la vía rápida a ritmo constante era el terreno perfecto para el 1.0 TSI, la secundaria a ritmo alegre es el hábitat natural del GTI.

Para empezar la puesta a punto del chasis del GTI hace que en este apartado sea el claro dominador. Suspensiones rígidas que ofrecen gran estabilidad pero que al mismo tiempo filtran las imperfecciones del firme con gran precisión.

El 1.0 TSI se defiende con uñas y dientes, para ser un modelo de entrada a la gama el chasis responde de forma noble. Es cómodo pero la carrocería inclina bastante en las curvas. Cubre con creces el expediente en este campo pero queda claro que no ha sido diseñado para ello como si es el caso del GTI.

A un ritmo alegre los neumáticos Michelin Energy Saver hacen ruido y no terminan de sujetar el coche al asfalto tanto como lo harían unos neumáticos que no fueran de baja resistencia a la rodadura. Nada que ver a la efectividad de los Bridgestone Potenza S001 del GTI, perfectos para disfrutar en un tramo de montaña

Tras 253 kilómetros el consumo real del 1.0 TSI de 115 CV fue de sólo 5,1 l/100 km. Una cifra bajísima si tenemos en cuenta que combinamos un trayecto de más de 200 kilómetros de autovía con 40 kilómetros de secundaria en conducción deportiva. En el día a día este coche te deja sin palabras puesto que brinda una autonomía hasta ahora sólo vista en su segmento en coches con motor diésel.

Por su parte el GTI también me dejó con la boca abierta con 6,9 l/100 km, bajísimo para un deportivo con motor gasolina de 230 CV. Si la proporción de kilómetros hubiese sido a la inversa la cifra de consumo se habría disparado. En un tramo de montaña con alegría puedes ver medias de 15 l/100 km.

Vamos que después de todo un motor gasolina turbo de última generación puede ser sumamente eficiente. Y tampoco hay tanta diferencia entre uno de altas prestaciones y uno de baja cilindrada. 1,8 l/100 km gastó de más el GTI frente al 1.0 TSI. Ya no es ningún disparate plantearte un GTI de más de 200 CV para el día a día

Fuente: coches.net



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